domingo, 26 de julio de 2009

La luna pelícana

Vuela libre pájaro de la humildad
pero no olvides posar tu pico
que besó mis sueños
en ese pelícano que todavía
cree que en el sacrificio
está la señal de la vida.

No, amor, no, pájaro de la vida,
disculpa a aquellas que siguen
y siguen sacrificando
porque no saben que el sacrificio
no es sinó la condena del alma.

Y a ellos, los pelícanos que cuidan
a sus pequeños, decidles de mi parte
que jamás les dejaremos solos
que cuando el padre y la madre
no estén seremos otros los guías
de la noche.

Silencio. La oscuridad no es miedo.
La luz tampoco quema si es suave.
El sol nos da y nos quita.
Pero nunca dudéis del poder de la luna.
Ella luna lunera cuida a pelícanos
y a humanos por igual.

Después nos echaremos un baño
en el mar y celebraremos
que vivimos una época
en que los sacrificios pelícanos
son sólo pesadillas.

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