miércoles, 3 de marzo de 2010

un día llueve

hay espíritus soñadores
que conservan lo que nunca han tenido
como su mejor tesoro

en ocasiones cuando despiertan
sufren acoso de la punzante realidad
que les recuerda sus carencias
disfrazadas de futuro

a veces van al médico
desesperados por deshacerse
de su rincón secreto
para dar cabida
a otros cantos de sirena

son esos espíritus
los que alumbran
con su ilusión ilusoria
los caminos insondables
para la razón
pero también son los mismos
a los que les duele la cabeza
de tanto vivir en las nubes
de la inteligencia

la única salida
siempre es la rendición,
pedirle al sueño secreto
que les abandone
el dolor que esto les provoca
es infinito

pero un día llueve
y se dan cuenta de que barro
y agua son sanadores

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