domingo, 18 de julio de 2010

Adiós multitud, adiós

A veces en los momentos de represión
se siente una parte del todo
-no queda otra-
más tarde, cuando se recupera la identidad,
bajo el cielo azul manchado y sobre el mar verde botella
se abren los sobres de los secretos
y se toma conciencia de pueblo
de pueblo diferente al pueblo que gobierna
y una se siente de ninguna parte
aunque las calles de una Barcelona mojada
por el sudor de julio
con alguna rata asustada corriendo por la acera
y una cucaracha que parece que te observa en la portería
cada noche al llegar de la calle
se ríen desde su inhabitabilidad
de toda esta humanidad que se cree alguien o algo
por el mero hecho de sentirse diferentes al resto

Y yo no sé, nunca me gustaron los trapos,
compro la ropa al por menor, la que veo de oferta, XL,
-ya soy muy grande en todos los sentidos,
claro, en unos más que en otros, es cierto-
y algunas camisetas chulas en el Desigual
los días de las rebajas porque a pesar de mis cuarenta
me gusta sentirme joven, con las canas apenas visibles
tapadas por el pelo superficial;
tampoco me gustaron las fronteras y sin embargo
hay tantas físicas como síquicas
aparecen chicas en tu vida que te dicen que no
porque sus fronteras se lo impiden
y por eso existen y no son imaginarias,
te afectan.

Aunque ya no bebo voy a sacar una botella de 'Henri Abelé',
champagne de verdad, brut rosé que me regalaron en la recta final
del trabajo y voy a brindar conmigo misma,
por seguir adelante, por querer a unos y a otras,
por amar la vida como me enseñaron mis padres
y esperar la muerte cuando corresponda
aunque me gustaría que fuera tarde,
por la sangre que se me renueva mes a mes
y por mi familia que no se cansa de quererme
-incluyo aquí amigos, primos y ahijada-
y es que brindar se puede brindar por todo
deseando lo mejor aunque luego no suceda,
es lo bueno de los deseos que se cumplan o no
siembran esperanza

Mi país, vientre de mujer,
mirada acuosa entre las sábanas,
boca que me busca para silabarme,
diciéndome promesas que ya se sabe
que son fruto del momento y no tienen
por qué cumplirse,
vagina en tiento libre,
amistad que se crea para hacer los lazos
más fuertes;
mi país mujer sin armas
eres tú, no hay más fronteras
que la luz que te delimita
todo se abre para recibirte
y tu cuerpo que nunca se fundirá en el mío,
tu pueblo es también mi vientre
y tu frontera será lo que yo no pueda darte.
Es cierto que nunca seremos una
pero ya sólo el mero hecho de intentarlo
creará una ilusión cien años duradera
y después adiós, ya nos volveremos a ver,
o tal vez no, pero fuimos felices a momentos.

No creo en las masas,
poco en lo público,
más en lo privado,
en las cosas que suceden en pequeños grupos,
incluso entre dos personas.
Cada vez me gustan menos los líderes,
detesto la algarabía y los incidentes
que se producen en las celebraciones colectivas
aunque gane mi equipo, por ejemplo,
lo personal sobre lo masificado.
Empiezan a repatearme las mayorías,
sean del signo que sean,
no creo en las orgías.

Mi casa es lo que más se parece
a mi país en estos momentos
en ausencia de tu vientre.

Adiós multitud, adiós,
bienvenida extraña, bienvenida

2 comentarios:

Carlos dijo...

El azar me ha traido hasta aquí, y oye!! me gusta, creo que me quedaré un ratito navegando por esas letras que imprimes en negro sobre blanco de pantalla... un saludo

Paula Mocinho dijo...

Qué bien el azar! Gracias por comentar y bienvenido a esta humilde morada! Saludos cordiales