martes, 12 de junio de 2018

Sea el río



Pretendo que mi palabra sea océano
y no sé yo del arte de navegar.

Es por esta ingenuidad mía
que se derraman olas de nombre
y reminiscencias de participio.

A saber cuándo alguien me dará permiso
y solo la puerta se abrirá en su justa medida
y en su justo momento.

Ahora no cabe más que esperar
que el color suba y la transparencia
rebaje el reflejo de los rayos lunares.

Sea entonces al menos el río
que da vida a los mares.

Sea pues el río.


Dibujo de Gertrudis Losada Alva.

sábado, 19 de mayo de 2018

Lo único sensato




Luces que son sombras,
sombras que se oscurecen
con el pasar de los pájaros...
y aún quedan fugaces
fantasías para iluminar
el camino de los ciegos.

Tal vez una música.
Tal vez un sutil ruido plagado de vida.
Tal vez una promesa cumplida.

Levantarse lento de los sueños
tras la travesía de la noche.

Unos despiertos.
Unos dormidos.
Otros inconscientes.

Todos buscando sus propias piedras
del camino.

Seguir en el aquí y el ahora
parece lo único sensato.

Tañen campanas.
Hora de atravesar
el eclipse.

(*) Dibujo de Gertrudis Losada Alva.

lunes, 30 de abril de 2018

Síndrome de Tiresias




Hay cosas que solo los ciegos
pueden ver.


(*) Dibujo de Gertrudis Losada Alva.


viernes, 20 de abril de 2018

Apuntes para una madurez III




Cuando era joven
me rebelaba con frecuencia.

Contra mi padre.
Contra el profe.
Contra lo impuesto.
Contra lo de arriba.
Contra lo de abajo.

Ahora que encaro la madurez,
magullada por las resistencias
varias que al irse desprendiendo
dejan la piel rosada
de recuerdo,
soy más de revelarme,
de abrirme en canal
o en confesión,
aunque solo sea 
desde el negativo
de una foto 
o la radiografía
del esqueleto 
de un poema
en otoño.

Ignoro si es mejor
o estoy empeorando.
Quizás depende
de la visión
o la balanza
con la que se pese
lo transformado.

En cualquier caso
lo mismo me da
porque ya todo se parece
pero nada es igual.

Incluida una misma
que por el camino
he perdido
más de lo que he ganado
y mirado desde mi ahora
me resulta más éxito
que fracaso.

Amando la ligereza
me encuentro.

Vivir sigue siendo un verbo
-eso todavía no ha cambiado-
al que contemplo
a través de la ventana
de la palabra
pero con el que salgo
a la calle a respirar 
lo sencillo lo común
lo nuestro vuestro 
de todo el mundo
y su olor me inunda
de sentido calmo.

¡Ah, qué poco sé
y qué descanso!

¡Ah, cuánto me ha sido
dado!


(*) Dibujo de Gertrudis Losada Alva.

lunes, 16 de abril de 2018

Lema 24



La vida es como
el pocker,
no basta con tener
buenas cartas.

BSO, Paid My Dues, Anastacia

martes, 27 de marzo de 2018

Adicta 8



Lo confieso:
me chutaría libros
por la vena.
A veces creo que puedo
hacerlo.
Debe ser por eso
que se acumulan 
por los suelos
formando montículos
de tiempo.
Incluso los esnifaría 
si con ello
fuesen directos
al lóbulo degustativo
experiencial
o al hipocampo
donde un brote
de neurogénesis
asegurara la eternidad
de un sistema límbico
colectivo
que abriera un nuevo
camino para la humanidad.

Amo los libros,
residencias 
de la imaginación
donde lo imposible
es una idea
en peligro 
de extinción.

Libros, libros, libros,
lugares para la libertad
y el alimento
del espíritu.

Sí, adicciones
muchas, tantas
como libros
de mis escritores
y escritoras
preferidas,
todos los que todavía
no he tenido el gusto
de conocer, de leer;
todos los que nunca
podré leer.



miércoles, 14 de marzo de 2018

Oda breve a unos pétalos rojos en el suelo de un vagón de metro




Se deshojó la rosa
se deshojaba
en el vagón de cabeza
con esperanza brava.

Se desnudó la rosa
se desnudaba
con pausa de niebla
y el palpitar a tientas.

Se descocó la rosa
se descocaba
y me dejó un mar
con espuma de alma.

Se despidió la rosa
se despedía
en la mañana alegre
de una imagen breve.

Ay la rosa
Ay la rosa
Cómo se despoja
de la vida
y de lo que le sobra.

Ay la rosa
Ay la rosa
Cómo pervive
siempre
con tinta indeleble.


(*) Fotografía de Gertrudis Losada Alva.