miércoles, 17 de octubre de 2018

Junto a ti I



Que si el invierno viene frío
quiero estar junto a ti.
Mecano

Anochece,
llega el invierno
y apetece rodearse
de la gente querida,
escribes en un whatsapp.

Rodearse de esas personas
que han hecho contigo
el camino de tus primeras canas,
han llorado tus desencuentros,
te han cogido de la mano
en tus desvaríos
y han compartido tus alegrías
como si fueran logros personales.

Sí, oscurece más temprano
y se agradece el tacto amigo,
ése que sabe que en los días luminosos
aún crees que un mundo mejor es posible
aunque el espejo de tus limitaciones
se empeña en reducir el recinto
de tus sueños.

Sí, una voz amiga,
un aliento cálido
y la complicidad del que se acerca
alejando el peligro
pues es gracias a la amistad
que a veces somos capaces
de sobreponernos
al vértigo de nuestros abismos
y a la miseria moral propia
y ajena que rebaja
la condición humana.

Que sí, 
querido amigo, 
querida amiga,
que si el invierno viene frío
quiero cantar junto a ti.

martes, 9 de octubre de 2018

Pocos motivos para la alegría hoy




Qué pocos motivos para la alegría
ahora que la tormenta avanza
y las nubes ideológicas de lo suyo
se apoderan del horizonte.

Siempre he sospechado
que el bosque es la única salvación
del árbol 
a pesar de las amenazas
constantes del hacha y el fuego.

Me pregunto qué nos merecemos
tras el grito y la alcurnia desesperada
de la supervivencia.

Tantas muertes, tantas muertas.
Tantas conciencias embadurnadas.

Ah, ¿por qué dejaría de creer
en el amor cortés
cuando era tan buen refugio
para las altruistas del corazón?

¡Qué poco está en mis manos
y cuánto garabato del poder
amedrentando a las masas!

Sí, motivos para la alegría pocos.
Si acaso recordar que juntos,
juntas, todo va mejor.
Aunque solo sea en la palabra
y falten tantas obras.

Falten tantas de nosotras.

miércoles, 18 de julio de 2018

Las musas anuncian



I
Las musas anuncian
que la edad de la inocencia
toca a su fin;
y sin embargo
ahora todavía 
debe resistir
pues solo
la inocencia y su fuente 
son testimonios
de la esencia profunda
de lo que fuimos,
de lo que somos
y de los que serán en nuestra
continuación.

Sí, las musas anuncian
y es preciso escucharlas,
pero a veces
detener su galope
es un deber 
para con nosotros
mismos.


II
Quizás visto el intervalo
entre el uno y el dos
sea preciso en este instante
dejar entrar los caballos
en el establo
y acariciarles las crines
mientras les susurramos
al oído cómo nos hemos vestido
de la inocencia que perdimos
y cómo nos hemos convertido
en este jinete desmontado.

Para volver a montar
hace falta valor y permiso
del caballo.


III
Las musas son fuentes
que hacen fluir el caudal.
Si estancamos el agua
crece el moho verde
y todo envejece 
hasta la muerte.

En volandas para esta carrera,
a lomos de musa y caballo,
con coraje y sin fusta,
el cabello al viento
y los recuerdos en la cuadra
de las verdades.


IV
A galopar, a galopar.
Tras el galope llega siempre
el prado.
Luego del galope
se ve la chimenea humeante
de la casa.


V
Crecer es soportar 
el peso de la verdad
sin destruirse.


miércoles, 27 de junio de 2018

Ese momento eterno




En el despertar,
cuando se escucha
el silencio de pájaros
y relojes,
puedo entrever
el sentido de todo Esto.

Es ese momento eterno
y cotidiano,
con sabor a café con leche
y torrada de mantequilla 
de mi infancia,
que me devuelve los pies 
al Camino,
las manos sobre la caligrafía
de mi latido
y nutre con imágenes
de amor, ángeles de algodón 
y cielo protector.

Ese momento en el que el dolor
se transforma y envío a mi Ser
a vagar por el mundo
para decirles a las gentes 
que lo vamos a lograr, 
que no decaigan los cánticos 
ni las danzas,
que alrededor del fuego
se siga inscribiendo la firma
de la esperanza.

Luego el día transcurre,
el momento eterno queda atrás
pero en un rincón de mi ánima
crepita una llamita azul
que voy repartiendo en diminutas chispas
en cada acto que realizo
para que el reflejo de la luz 
tenga una oportunidad 
de sombra.

Y lo mejor es que ya no me pregunto 
si sirve para algo, 
simplemente lo hago.

Lo hago y ya. 
Lo dejo estar.

Y sigo.
Hasta el próximo
momento eterno.
Como éste.
Como cualquiera.

martes, 12 de junio de 2018

Sea el río



Pretendo que mi palabra sea océano
y no sé yo del arte de navegar.

Es por esta ingenuidad mía
que se derraman olas de nombre
y reminiscencias de participio.

A saber cuándo alguien me dará permiso
y solo la puerta se abrirá en su justa medida
y en su justo momento.

Ahora no cabe más que esperar
que el color suba y la transparencia
rebaje el reflejo de los rayos lunares.

Sea entonces al menos el río
que da vida a los mares.

Sea pues el río.


Dibujo de Gertrudis Losada Alva.

sábado, 19 de mayo de 2018

Lo único sensato




Luces que son sombras,
sombras que se oscurecen
con el pasar de los pájaros...
y aún quedan fugaces
fantasías para iluminar
el camino de los ciegos.

Tal vez una música.
Tal vez un sutil ruido plagado de vida.
Tal vez una promesa cumplida.

Levantarse lento de los sueños
tras la travesía de la noche.

Unos despiertos.
Unos dormidos.
Otros inconscientes.

Todos buscando sus propias piedras
del camino.

Seguir en el aquí y el ahora
parece lo único sensato.

Tañen campanas.
Hora de atravesar
el eclipse.

(*) Dibujo de Gertrudis Losada Alva.

lunes, 30 de abril de 2018

Síndrome de Tiresias




Hay cosas que solo los ciegos
pueden ver.


(*) Dibujo de Gertrudis Losada Alva.