miércoles, 18 de julio de 2018

Las musas anuncian



I
Las musas anuncian
que la edad de la inocencia
toca a su fin;
y sin embargo
ahora todavía 
debe resistir
pues solo
la inocencia y su fuente 
son testimonios
de la esencia profunda
de lo que fuimos,
de lo que somos
y de los que serán en nuestra
continuación.

Sí, las musas anuncian
y es preciso escucharlas,
pero a veces
detener su galope
es un deber 
para con nosotros
mismos.


II
Quizás visto el intervalo
entre el uno y el dos
sea preciso en este instante
dejar entrar los caballos
en el establo
y acariciarles las crines
mientras les susurramos
al oído cómo nos hemos vestido
de la inocencia que perdimos
y cómo nos hemos convertido
en este jinete desmontado.

Para volver a montar
hace falta valor y permiso
del caballo.


III
Las musas son fuentes
que hacen fluir el caudal.
Si estancamos el agua
crece el moho verde
y todo envejece 
hasta la muerte.

En volandas para esta carrera,
a lomos de musa y caballo,
con coraje y sin fusta,
el cabello al viento
y los recuerdos en la cuadra
de las verdades.


IV
A galopar, a galopar.
Tras el galope llega siempre
el prado.
Luego del galope
se ve la chimenea humeante
de la casa.


V
Crecer es soportar 
el peso de la verdad
sin destruirse.


miércoles, 27 de junio de 2018

Ese momento eterno




En el despertar,
cuando se escucha
el silencio de pájaros
y relojes,
puedo entrever
el sentido de todo Esto.

Es ese momento eterno
y cotidiano,
con sabor a café con leche
y torrada de mantequilla 
de mi infancia,
que me devuelve los pies 
al Camino,
las manos sobre la caligrafía
de mi latido
y nutre con imágenes
de amor, ángeles de algodón 
y cielo protector.

Ese momento en el que el dolor
se transforma y envío a mi Ser
a vagar por el mundo
para decirles a las gentes 
que lo vamos a lograr, 
que no decaigan los cánticos 
ni las danzas,
que alrededor del fuego
se siga inscribiendo la firma
de la esperanza.

Luego el día transcurre,
el momento eterno queda atrás
pero en un rincón de mi ánima
crepita una llamita azul
que voy repartiendo en diminutas chispas
en cada acto que realizo
para que el reflejo de la luz 
tenga una oportunidad 
de sombra.

Y lo mejor es que ya no me pregunto 
si sirve para algo, 
simplemente lo hago.

Lo hago y ya. 
Lo dejo estar.

Y sigo.
Hasta el próximo
momento eterno.
Como éste.
Como cualquiera.

martes, 12 de junio de 2018

Sea el río



Pretendo que mi palabra sea océano
y no sé yo del arte de navegar.

Es por esta ingenuidad mía
que se derraman olas de nombre
y reminiscencias de participio.

A saber cuándo alguien me dará permiso
y solo la puerta se abrirá en su justa medida
y en su justo momento.

Ahora no cabe más que esperar
que el color suba y la transparencia
rebaje el reflejo de los rayos lunares.

Sea entonces al menos el río
que da vida a los mares.

Sea pues el río.


Dibujo de Gertrudis Losada Alva.

sábado, 19 de mayo de 2018

Lo único sensato




Luces que son sombras,
sombras que se oscurecen
con el pasar de los pájaros...
y aún quedan fugaces
fantasías para iluminar
el camino de los ciegos.

Tal vez una música.
Tal vez un sutil ruido plagado de vida.
Tal vez una promesa cumplida.

Levantarse lento de los sueños
tras la travesía de la noche.

Unos despiertos.
Unos dormidos.
Otros inconscientes.

Todos buscando sus propias piedras
del camino.

Seguir en el aquí y el ahora
parece lo único sensato.

Tañen campanas.
Hora de atravesar
el eclipse.

(*) Dibujo de Gertrudis Losada Alva.

lunes, 30 de abril de 2018

Síndrome de Tiresias




Hay cosas que solo los ciegos
pueden ver.


(*) Dibujo de Gertrudis Losada Alva.


viernes, 20 de abril de 2018

Apuntes para una madurez III




Cuando era joven
me rebelaba con frecuencia.

Contra mi padre.
Contra el profe.
Contra lo impuesto.
Contra lo de arriba.
Contra lo de abajo.

Ahora que encaro la madurez,
magullada por las resistencias
varias que al irse desprendiendo
dejan la piel rosada
de recuerdo,
soy más de revelarme,
de abrirme en canal
o en confesión,
aunque solo sea 
desde el negativo
de una foto 
o la radiografía
del esqueleto 
de un poema
en otoño.

Ignoro si es mejor
o estoy empeorando.
Quizás depende
de la visión
o la balanza
con la que se pese
lo transformado.

En cualquier caso
lo mismo me da
porque ya todo se parece
pero nada es igual.

Incluida una misma
que por el camino
he perdido
más de lo que he ganado
y mirado desde mi ahora
me resulta más éxito
que fracaso.

Amando la ligereza
me encuentro.

Vivir sigue siendo un verbo
-eso todavía no ha cambiado-
al que contemplo
a través de la ventana
de la palabra
pero con el que salgo
a la calle a respirar 
lo sencillo lo común
lo nuestro vuestro 
de todo el mundo
y su olor me inunda
de sentido calmo.

¡Ah, qué poco sé
y qué descanso!

¡Ah, cuánto me ha sido
dado!


(*) Dibujo de Gertrudis Losada Alva.

lunes, 16 de abril de 2018

Lema 24



La vida es como
el pocker,
no basta con tener
buenas cartas.

BSO, Paid My Dues, Anastacia