viernes, 9 de febrero de 2018

El frío y los trotamundos




I

Hace frío y los trotamundos
se refugian en las esquinas
de los metros.

No se sabe si duermen
sueñan o velan nuestras decepciones.
Pero tienen los ojos cerrados
y las maletas preparadas
a los lados de sus esperanzas.

A veces parece que supieran
dónde está la puerta
que conduce a los misterios
del universo
y cuando nos observan
en nuestra locura de prisas
objetivos y metas
sonríen en sus adentros,
como si eso les conmoviera.

Sus arrugas y sus silencios
son signos de conocimiento
y espejos;
y en su código deontológico
son más higiénicos
que muchos de nosotros.


II

Esta mañana 
me vi al lado 
de un tetrabrick,
con un trozo de pan
y un par de manzanas,
la vida en presente continuo
-sin ayer ni mañana-
y un perro tendido a mi lado.

Era una señora mayor
que hablaba sola,
cantaba a la luna,
me faltaban algunos dientes
y había perdido la vergüenza
el miedo y las cadenas;
y la armónica de los deseos
se la regalaba a un viandante
que le hacía más falta
que a mi alma.

Confieso que me asusté.

Fue solo un momento,
apenas un instante fugaz,
como un relámpago.

Una imagen clavada 
en mi pecho 
con una chincheta
afilada.

Luego salí de la nube.
Entraba el tren.
Seguía haciendo frío,
en las montañas nevaba,
y los trotamundos
se refugiaban en las esquinas
de los metros.


martes, 16 de enero de 2018

La caída



Para Leonard Cohen,
mientras lo descubro en su biografía,
Soy tu hombre, de Sylvie Simmons.

Alrededor del mundo
gira el ladrido
de los perros que te persiguen
y justo cuando tocan
el horizonte
se desvanecen los deseos
de los ángeles.

Si estás atento
verás destruirse Jerusalém
pero te advierto
que cuando eso suceda
el sonido de las trompetas
y los cielos resquebrajándose
frenarán los latidos de tu corazón.

¿Estás preparado para morir?


miércoles, 10 de enero de 2018

Vida 37




A Natalia Fernández Diaz-Cabal

Vuelvo a canturrear.
No es que la vida me sonría
solo es que brilla el sol tras la lluvia
y la amistad hace florecer
estos versitos.

O quizás sea una sonrisa de la vida,

sí, como la sencillez propia
de las grandes cosas
cuya apariencia engaña a la mente
pero no al corazón.


(*) Foto de Gertrudis Losada Alva.


miércoles, 27 de diciembre de 2017

En esta altura de la escalera



Nunca había visto
la tristeza
como un piso vacío
heredado en pleno invierno.

Parece que no
pero las aristas
de lo que hay que dejar ir
hacen más daño
en la memoria de las ciudades
que en los campos crepusculares
saturados de horizonte.

Menos mal 
que en algún momento
de las rutinas diarias
alguien bosteza
-o almuerza-
unos versos,
como si nada.

Y es que alcanzada
esta altura de la escalera
los días que pasan 
y se juntan
con aquellos tantos
-montañas-
que hemos ido olvidando
son buenos días
en el alma_naque.

Enfrente el piso vacío.
Con lágrimas y risas
de mi infancia
y el hacer y deshacer
de mi padre
todavía incrustado
en el sonido de la puerta
al cerrarse.

Hay que ver lo que perdura
el amor
a través de las cosas
insignificantes.

martes, 19 de diciembre de 2017

El telón



Debemos estar preparados para renunciar
a la vida que habíamos deseado
para poder vivir la vida que nos espera.
Josef Campbell

Quizás no amo tanto
ni a nada ni a nadie.

Quizás es solo un viento
gélido que perpetra el recuerdo
de la que fue un ser
embargado constantemente
por la pasión del arte.

Ahora, caídos los velos
de las pestañas, 
las vendas del alma 
y ventilados 
los refugios del instinto,
solo se me ocurre esperar
la llegada de la noche
al cobijo de una manta;
con la mirada tibia
por haber creído un día
que todo era posible.

Aun así, esa luz sirvió.
Entonces, cuando la intemperie
era un lugar romántico.
Propicio para el derrame
de besos, versos y nostalgias.

Pero sí, siempre, por favor, 
que se alce el telón
tantas veces como sea
necesario.


martes, 12 de diciembre de 2017

Hangares de invierno



La salida del sol
se lleva por delante
el amanecer.

Los guardianes perpetran
el misterio en los umbrales
del tiempo
hasta conseguir 
el ligero olvido
en nuestro consciente.

Viajamos cada noche
a lugares ignotos
a lugares origen.

Esto que vives es un paréntesis
en la suspensión del otro lado.

Por más miedos que nazcan
de ese rincón que rehuyes
has sido armado y amado
para confiar y entregarte.

Aunque crees haberla perdido
la inocencia te respalda
como la sombra que te introduce
en el sueño.

Ser humano es otro alto
en el camino.

lunes, 17 de julio de 2017

Apuntes para una madurez II




¿En qué momento renunciamos
a cambiar el mundo?

¿En qué momento sustituimos
la palabra cambiar por transformar?

Sospecho que solo ansiábamos
unos ligeros retoques en el maquillaje.
O que no sabíamos lo que había fuera.
Fuera de fuera, fuera de nosotros.

Nadie tenía una idea clara
de la palabra cambiar.

Algunos simplemente punkeaban
la palabra cuando en verdad
querían destruir, destrozar.
¿Quién sabe?
Quizás la luz
a veces solo
entra por las grietas.

Ahora oigo en la boca
de algunos amigos
'Esto acabará mal'
y ya no me enfado como solía
cuando lo decía mi padre.

Qué poquitas cosas dan el salto
hacia la esperanza
y qué diminutas son.

Qué poco se ven a veces,
ciegos, tuertos como vamos
de dolor propio y ajeno.

Las simples cosas, por Martirio.