Si solo somos niñas
asustadas frente al ocaso
de los paraguas
en un día de sol enfermizo
tal vez la llegada de la lluvia
nos libere del paraguas
y al fin el agua corra
por nuestro cuerpo
con la libertad
de la gacela que escapó
al depredador
Y luego ya
¡oh, sabana de los tiempos,
líbranos de la hiena
y haznos garra
de tigre!
miércoles, 8 de junio de 2011
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