En un rincón de la cafetería
de Montserrat
leo a Pessoa después de rezar
hacía tiempo que mis rodillas
no se doblaban en tierra santa.
Unos dicen superstición
otros dicen fe
yo no voy tan lejos
miro a mi alrededor
y formulo deseos
y no me quejo si no llegan
No obstante hay algo dentro
como una libertad del alma
que sólo alcanza
a hablar con el lenguaje
del silencio
del pensamiento
del yo tan adentro
Es como si el poeta que vive
en cada uno de nosotros
abriera la ventana
y ventilara el alma
hacia lo ignoto
hacia lo otro
hacia la vida y la muerte
que tan poca distancia
se llevan
y ese poeta desconocido
asoma su mirada
y ofrece su rezo en cada palabra
y Dios, todo abierto,
deja entrar lo que pertenece
a la gente para que inunde
lo sagrado
y sepa que lo necesitamos
y el poeta del epicentro
sigue emanando palabras
que nos representan
y ya todo se llena de gracia
en el mismo instante
en que la palabra alcanza
tanto a Dios como al ser humano
y no hay nada más poético
que esa persona
hablando consigo misma
para que Dios allá donde sea
la esté escuchando.
Una persona reza
y el mundo se conmueve.
Y aquí sigo
en un rincón apartado
de la cafetería de Montserrat
con el libro de Pessoa cerrado
imaginando que algo
de lo que mi poeta ha orado
le ha llegado a Dios
o tal vez a mí misma
porque la ventana
he abierto y desde dentro
he sentido una libertad
sin miedo que ansiaba
la vida y la paz
para todo ser humano
Hasta el final de la cerilla. Antología de pensapoamientos escénicos
(2010-2025)
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Os espero el miércoles 3 de junio a las 19 h. en el Centre d’Art
Contemporani Can Sisteré de Santa Coloma de Gnet para presentaros Hasta el
final de laCeri...
Hace 1 mes



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