No te engañes:
el mundo es pequeño
y acaba y empieza en ti.
Solo si los otros
emiten ecos
de lo que tú eres
y tú, crepúsculo
de un dios abandonado,
eres capaz de identificarlos,
el mundo abrirá
ligeramente sus puertas
- ¿una ranura? ¿una grieta?-
mostrando su finita pradera.
Pero no te engañes,
el mundo empieza y acaba
en tus límites.
Ni siquiera un alma
exploradora y suicida
puede abarcarlo
y cae rendida ante la evidencia:
el mundo es tan grande
que empieza y acaba
en los límites de tu ser.
En el mundo se da
esta paradoja,
no te engañes,
en el mundo,
'pequeño, grande, infinito',
son sinónimos.
Pintar la habitación, escribir una obra, montarla
-
Hace unos días por fin me decidí a pintar la habitación. Más que “mi
habitación propia” es “mi habitación de descanso”, donde en la noche recibo
ciertas ...
Hace 2 días



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